Dos galletas de maicena que se deshacen en la boca, unidas con manjar blanco. La receta tiene pocos ingredientes y una sola exigencia: trabajar la masa lo menos posible y sacarlas del horno antes de que tomen color.
La proporción de dos partes de maicena por una de harina es lo que da la textura. La maicena no tiene gluten, así que no forma una red elástica: la galleta no queda masticable sino quebradiza y seca, y es esa sequedad la que hace que se deshaga. Subir la harina para que la masa sea más fácil de estirar es la tentación obvia, y con ella desaparece el alfajor.
Tiene que ser espeso, del tipo que se vende como repostero. El dulce de leche corriente es más fluido y se escurre por los bordes al poco rato. Si solo tienes del fluido, se puede reducir a fuego muy bajo removiendo, o refrigerar unas horas antes de armar.
En recipiente hermético duran una semana, y mejoran al segundo día: la humedad del manjar ablanda ligeramente la galleta. No se refrigeran, porque el frío endurece la mantequilla y se pierde la textura. Si vas a guardarlos varios días, espolvorea el azúcar al servir y no antes.
No con esta masa. Necesita calor seco y envolvente para secarse sin dorarse, y ni la sartén ni el microondas lo dan. Una freidora de aire puede funcionar a 325 °F en tandas pequeñas, vigilando de cerca porque el aire caliente los dora más rápido.
Casi siempre porque estaban tibias. Estas galletas son frágiles por diseño y necesitan enfriarse por completo, idealmente una hora sobre rejilla. También ocurre si quedaron muy delgadas: medio centímetro es el mínimo.
Con margarina de repostería funciona, aunque el sabor pierde bastante. Con aceite no: la masa necesita una grasa sólida para quedar arenosa. Es la receta de esta lista donde el ingrediente importa más.
Vuelve a refrigerarla veinte minutos. Esta masa se calienta con el contacto de las manos y entonces se pega sin remedio; el frío es la solución, no más harina, porque la harina extra cambia la textura final.
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Última revisión del contenido: 6 de noviembre de 2026
Aviso. Página informativa e independiente. Estas son recetas de cocina casera, no indicaciones médicas ni nutricionales. Las temperaturas internas y las recomendaciones sobre pescado crudo que se citan aquí provienen de organismos oficiales de los Estados Unidos y se incluyen porque importan: confírmalas en la fuente antes de cocinar para personas embarazadas, niños pequeños, adultos mayores o personas con el sistema inmunitario comprometido. Si tienes alergias alimentarias, revisa cada ingrediente.