Para más de 650.000 adultos estadounidenses,  la enfermedad renal en etapa terminal es una enfermedad manejable, tratada con diálisis tres veces por semana y cubierta por un seguro de salud privado, Medicare o Medicaid, sin preguntas.

El Caso de Lucía

Lucía, una inmigrante indocumentada, su situación es diferente por que no puede elegir entre Medicare o Medicaid. Y dado que no puede pagar un seguro médico privado o pagar su costoso tratamiento de su bolsillo, se ve obligada a esperar hasta que su condición se deteriore y se convierta en una emergencia médica que pone en peligro su vida. Ella debe esperar a casi morir antes de que pueda ser reanimada y devuelta a la vida.

En ese momento, pero no antes, a pesar de que Lucía y sus médicos saben que su inminente emergencia es completamente prevenible, Lucía recibe atención bajo la Ley de Tratamiento Médico de Emergencia y Trabajo. La ley de 1986 impone a los hospitales salas de emergencia para atender a todas las personas cuya vida se encuentre en peligro inminente, independientemente de su estado de ciudadanía o capacidad de pago.

Si espera unos minutos puede ser demasiado tarde, es posible que deba ser reanimada por un paro cardíaco. Determinar el minuto preciso para llegar a la sala de emergencias es una decisión de importancia crítica. La vida de Lucía depende de eso.

Lucia sabe que no puede comer ciertos alimentos ricos en agua como papas, tomates y naranjas. Es una situación inimaginable: necesitas agua para vivir, pero sabes que consumir un poco demasiado de eso podría matarte.

La Incongruencia de los Seguros

La gran disparidad entre la forma en que los hospitales estadounidenses se preocupan por los asegurados y los que no tienen seguro (e indocumentados) es un problema de vida o muerte.

Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, que forman parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., son responsables de tomar decisiones sobre qué está y qué no está cubierto por Medicare, Medicaid y CHIP (Programa de seguro médico para niños). 

En Denver Health, donde Lucía recibe tratamiento, los criterios para la admisión a diálisis de emergencia incluyen niveles tóxicos de potasio y otros electrolitos sanguíneos, así como síntomas tales como dificultad para respirar, náuseas y vómitos considerables, confusión y disminución del estado mental.

Algunos estados, incluidos California, Nueva York, Carolina del Norte y Washington, han iniciado programas y reservado fondos para proporcionar diálisis estándar a los inmigrantes indocumentados que lo necesitan, antes de que se encuentren en estado crítico.

Luchando por cobertura en dialisis
Solicitando atención de dialisis

Este tipo de tratamiento no solo es más manejable para los pacientes, los estudios han demostrado que le ahorra dinero al Gobierno y a los contribuyentes.


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