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ANDAHUAYLILLAS

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andahuaylillas-2 En el distrito de la provincia de Quispicanchis se encuentra Andahuaylillas, a 40 KM al este de Cusco y a 3,100 m.s.n.m. Inicialmente este lugar se llamaba Antawaylla (Pradera Cobriza), pero luego, con el pasar del tiempo, su nombre fue cambiado a Andahuaylas y al coincidir con el nombre de la provincia de Apurímac, su nombre fue sustituido por Andahuaylillas para evitar las confusiones.

Andahuaylillas es un pueblo pequeño de gente muy amistosa, posee un caluroso clima muy saludable gracias a que está rodeado por montañas y por el lado izquierdo por el río Urubamba, sus tierras tienen gran fertilidad. Su plaza principal luce adornada por arboles de Coral o Pisonay junto con los de Palma que complementan el hermoso cuadro de colores que se puede divisar desde el camino. Su tesoro más importante es su iglesia -que lleva el mismo nombre del pueblo-, la que es considerada como la Capilla Sistina de América, gracias a la majestuosidad de obras que posee.

Al parecer, esta iglesia debe haber sido edificada sobre algún templo importante de la civilización Inca como Waka (La Urna), ya que en sus ambientes se pueden observar restos de edificios incas donde destaca un enrejado como muestra arquitectónica de la transición entre la Inca y Colonial. Así también, del lado occidental de la iglesia y en la parte superior yacen dos esculturas de animales que cuentan que corresponden a los jesuitas que construyeron la iglesia a finales del siglo XVI con el barro secado al sol (adobe), muy común en las construcciones coloniales.

                               Esta iglesia es de una estructura muy sencilla, muy al estilo clásico de los templos de pueblos pequeños. Esta posee una torre para la campanilla superior, su fachada decorada con coloridos murales y dos columnas de piedras soportan todo el monumento. Al interior de esta basílica hay dos secciones que se diferencian una de la otra y corresponden a las dos fases de su construcción, estas están divididas por el Arco Principal. La sección más antigua conserva la mayoría de adornos de estilo musulmán que desarrollaron los cristianos entre los siglos XIII y XVI. La parte más nueva se encuentra cerca de la entrada. Por esta razón, esta iglesia tiene dos púlpitos, el más viejo está bajo el Arco Principal (al interior) y el más moderno en la pared opuesta.

Al ingresar a esta iglesia cualquier visitante queda impresionado por la cantidad de murales que cubren las paredes y en su techo se puede observar diversas figuras geométricas y flores adornadas con pétalos de oro. También podemos encontrar que en su Altar Mayor (tallado en cedro y adornado con oro), se encuentra la imagen de la Virgen del Rosario, este tabernáculo está cubierto por platos de plata, también tiene hacia la parte de abajo una zona de espejos colocados estratégicamente para reflejar la luz de las velas, así como la luz que se filtra en su interior generado un impacto visual en todo el recinto.

A un lado del Altar Mayor está la sacristía donde se guarda la ropa de los sacerdotes, la misma que está bordada con metales preciosos. En esta sacristía se almacenaba una importante colección de oro y plata que fue robada en 1992 y que hasta la actualidad no se ha recuperado.  Hay también a los costados hay otros altares y en la parte superior del lado central se encuentra una basta colección de lienzos anónimos que pertenecen a la Escuela Cusqueña y que representan la vida de San Pedro. Asimismo, en el arco interior existe una pintura de la Virgen de la Asunción que se le atribuye al pintor español Esteban Murillo.

13 Algo curioso es que ingresando a la iglesia a través de su cerca principal, hacia la izquierda está la Pila Bautismal y alrededor de su entrada, existe una inscripción que está en cinco idiomas; Latín, Español, Quechua, Pukina y Aymara (Pukina es un idioma extinto actualmente), esta dice: yo bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. Detrás de la fachada hay murales que representan los dos caminos de la vida; el primero adornado de plantas con cierta estructura difícil que lleva al cielo y el segundo bastante accesible y con una gran alfombra roja que lleva hacia el infierno. En el patio hay tres cruces que significan la Santa Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Importante: El sacerdote y lingüista Juan Pérez de Bocanegra estuvo a cargo de la parroquia en la primera etapa y fue quien encomendó la elaboración de los murales al pintor limeño Luis de Riaño. El retrato de Bocanegra se puede apreciar en el púlpito (Fuente: El Comercio).

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